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Fausto y Werther J. W. Goethe ; introducción de Francisco Montes de Oca

By: Goethe, Johann Wolfgang von, 1749-1832.
Contributor(s): Montes de Oca, Francisco, 1837-1885.
Material type: materialTypeLabelBookSeries: Sepan cuantos... 21.Publisher: México Porrúa 2013Edition: 22a ed.Description: lxiv, 385 páginas 22 cm.ISBN: 9789700765297; 9789700765296 (Rústica).Subject(s): Teatro alemán | Novela alemanaDDC classification: 832.6
Contents:
1. Introducción Goethe y su tiempo. Fausto. Werther ; 2. Cronología general ; 3. Cronología goethiana ; 4. Fausto Dedicatoria. Preludio en el teatro. Prólogo en el cielo. La tragedia: primera parte. La tragedia: segunda pate. Acto primero, segundo, tercero, cuarto, quinto ; 5. Werther Ofrecimiento. Primera parte. Segunda parte. El editor al lector
Review: Es el alemán de fama perpetua, grande entre los grandes de todos los tiempos. Universal por su genio, no se le resistió ningún género literario: fue, a la vez, poeta y novelista, pensador y autor dramático y hasta hombre de ciencia de fecundas intuiciones. Por su maravillosa aptitud para penetrar en el corazón de los pueblos y de las civilizaciones, supo realizar una síntesis única engoblando la antigüedad bíblica y Homero, el mundo de Shakespeare y el misterioso Oriente. Educado por su padre en la filosofía de las luces y por su madre en el pietismo, Goethe hace su presentación literaria con anacreónticas, es después el personaje más conspicuo del Sturm und Drang, se pasa al Clasicismo para elevarlo a soberana perfección, bordea el Romanticismo, toca el Realismo naciente de la Joven Alemania y se desvanece, al fin, en una especie de simbolismo místico. Lo que más nos impresiona en este genial personaje es su diversidad y el carácter subjetivo de sus libros. ¿No dijo él mismo que no eran sino fragmentos de una gran confesión? Por eso, en cualquier estudio sobre Goethe, resulta casi imposible separar la biografía de la obra. El 28 de agosto de 1749, a las doce en punto del mediodía, vino Goethe al mundo en Francfort sur-Ie-Main, en el seno de una familia patricia y acomodada. Su abuelo materno había sido burgomaestre; su padre poseía el título de consejero imperial. Matrimonio muy disparejo el que formaban sus padres: Johann Caspar Goethe frisaba en la cuarentena cuando su mujer, Katharina Elizabeth Textor, no tenía más que veinte años, distinguido jurista, era un espíritu reposado, razonable en todo, un poco pedante, racionalista, que había efectuado prolongados viajes por Alemania, Austria, Francia, Holanda y la península itálica. A ella, toda viveza y espontaneidad, toda frescura y juventud, verdadera hermana para Wolfgang y la pequeña Cornelia, la animaba una ardiente fe, bebida en el libro de los Evangelios, que: sabía de memoria. ¡Qué distinta de la que nosotros hemos conocido la estampa de aquella Alemania -de aquellas Alemanias- en que naciera Goethe! Del Sacro Imperio Romano Germánico, quebrantado desde la Edad Media por las revueltas feudales, escindido por la Reforma, devastado por la guerra de los Treinta Años, desmembrado por los tratados de Westfalia, que había contemplado a los turcos acampados a las puertas de Viena ya Luis XIV asolando el Palatinado, no quedaba más que el esplendor de su pretérita grandeza. Todavía conservaba el emperador algunas prerrogativas, pero su imperio estaba fragmentado en multitud de Estados, con frecuencia enemigos, que no titubeaban en concertar coaliciones y en aliarse a quién con Austria, quién con Prusia, quién con Francia, quién con Inglaterra, quién con Rusia, según la conveniencia, del momento. Alemania era, desde hacía siglo y medio, el campo de batalla de ejércitos extranjeros y el lugar preferido para la incursión de potencias bélicas
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Libro Colección Literatura B.Central
Sala General
Colección Literatura 832.6 G637f (Browse shelf) 1 Available 0000000132228

1. Introducción Goethe y su tiempo. Fausto. Werther ; 2. Cronología general ; 3. Cronología goethiana ; 4. Fausto Dedicatoria. Preludio en el teatro. Prólogo en el cielo. La tragedia: primera parte. La tragedia: segunda pate. Acto primero, segundo, tercero, cuarto, quinto ; 5. Werther Ofrecimiento. Primera parte. Segunda parte. El editor al lector

Es el alemán de fama perpetua, grande entre los grandes de todos los tiempos. Universal por su genio, no se le resistió ningún género literario: fue, a la vez, poeta y novelista, pensador y autor dramático y hasta hombre de ciencia de fecundas intuiciones. Por su maravillosa aptitud para penetrar en el corazón de los pueblos y de las civilizaciones, supo realizar una síntesis única engoblando la antigüedad bíblica y Homero, el mundo de Shakespeare y el misterioso Oriente. Educado por su padre en la filosofía de las luces y por su madre en el pietismo, Goethe hace su presentación literaria con anacreónticas, es después el personaje más conspicuo del Sturm und Drang, se pasa al Clasicismo para elevarlo a soberana perfección, bordea el Romanticismo, toca el Realismo naciente de la Joven Alemania y se desvanece, al fin, en una especie de simbolismo místico. Lo que más nos impresiona en este genial personaje es su diversidad y el carácter subjetivo de sus libros. ¿No dijo él mismo que no eran sino fragmentos de una gran confesión? Por eso, en cualquier estudio sobre Goethe, resulta casi imposible separar la biografía de la obra. El 28 de agosto de 1749, a las doce en punto del mediodía, vino Goethe al mundo en Francfort sur-Ie-Main, en el seno de una familia patricia y acomodada. Su abuelo materno había sido burgomaestre; su padre poseía el título de consejero imperial. Matrimonio muy disparejo el que formaban sus padres: Johann Caspar Goethe frisaba en la cuarentena cuando su mujer, Katharina Elizabeth Textor, no tenía más que veinte años, distinguido jurista, era un espíritu reposado, razonable en todo, un poco pedante, racionalista, que había efectuado prolongados viajes por Alemania, Austria, Francia, Holanda y la península itálica. A ella, toda viveza y espontaneidad, toda frescura y juventud, verdadera hermana para Wolfgang y la pequeña Cornelia, la animaba una ardiente fe, bebida en el libro de los Evangelios, que: sabía de memoria. ¡Qué distinta de la que nosotros hemos conocido la estampa de aquella Alemania -de aquellas Alemanias- en que naciera Goethe! Del Sacro Imperio Romano Germánico, quebrantado desde la Edad Media por las revueltas feudales, escindido por la Reforma, devastado por la guerra de los Treinta Años, desmembrado por los tratados de Westfalia, que había contemplado a los turcos acampados a las puertas de Viena ya Luis XIV asolando el Palatinado, no quedaba más que el esplendor de su pretérita grandeza. Todavía conservaba el emperador algunas prerrogativas, pero su imperio estaba fragmentado en multitud de Estados, con frecuencia enemigos, que no titubeaban en concertar coaliciones y en aliarse a quién con Austria, quién con Prusia, quién con Francia, quién con Inglaterra, quién con Rusia, según la conveniencia, del momento. Alemania era, desde hacía siglo y medio, el campo de batalla de ejércitos extranjeros y el lugar preferido para la incursión de potencias bélicas

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